Hageo 2:15
Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová.
¿Te imaginas la morada de Dios destruida? ¿Qué no hubiera un lugar para la presencia de Dios? Al pueblo de Dios le ocurrió aquella gran tragedia, ¡la destrucción del Templo de Salomón!, sin embargo en todo el libro de Hageo la instrucción que manda Dios es de reedificad su casa; y no solo eso sino que les prometió que pondrá en ella su voluntad (Hageo 1:8). El pueblo empieza a trabajar en la casa de Jehová pero las distracciones hacen que el pueblo tarde en construirlo ¿Alguna vez Dios te ha dicho algo que hagas, pero en lugar de ello lo has postpuesto, buscando excusas? El pueblo tenía otras prioridades donde no incluía a Dios, sino su prosperidad personal. ¿Cuáles son tus prioridades? Esta situación se parece mucho a nuestros días, cada uno se afana por su dinero, por su trabajo, escuela, por sus hijos, entre otras miles de cosas.
Pero la pregunta aquí es ¿Qué hay en tu corazón? ¿Dios es tu prioridad? ¿él tiene el número uno en tu vida? A Dios le preocupaba eso así que cuando se desviaba el pueblo, mandaba a su profeta Hageo para recordarles que limpiaran la morada de Dios, ¡Donde habita su Espíritu!
Dios nos ha amado tanto que por medio de Jesucristo nos llama a limpiar el lugar, la morada, la casa que le corresponde a Dios que es Tú corazón, Tú vida. Juan 14:23:
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
(Hageo 2:14, 18-19).
Ahora medita en tu corazón desde que naciste de nuevo (desde que pusiste el cimiento, la primer piedra) hasta hoy ¿Dios está siendo el primer lugar en tu vida?, ¿Cómo está tu corazón (la morada del Espíritu Santo)? ¿Está completamente limpio?
Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa. Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 1 Pedro 4-5
Ahora, si no lo has hecho, te preguntarás ¿Cómo limpiarme?
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Salmos 119:1
Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. 1 Juan 1:5-10

